jueves, agosto 06, 2009

¿Culpa?

Ese es un concepto antiguo, ¿no?, supuestamente creado por los seres humanos para dominar a otros seres humanos (que se haya, de hecho, utilizado así, es otra cosa). Pero no, claro, hoy estamos más allá de eso. Vos no tenés la culpa de nada. Hay que pensar las cosas de un modo diferente. Enmarcarlas de otra manera. Pensar la realidad desde otro lugar y de repente... ¡pum! ¡la culpa desaparece!... ¿desaparece?
No lo creo.
No lo creo porque existe. No es que a mi me guste la culpa. Sólo que existe. Si hiciste algo que está mal, la culpa aparece. Si a mi no me gusta la Torre Eiffel, eso no va a hacer que no exista. No depende de mí. Y con la culpa pasa lo mismo. Las racionalizaciones no la van a hacer desaparecer.
Entonces, dado que existe, y dado que tratando de negarla con nuevos enfoques de la realidad no puedo solucionarla, ¿cuál es la salida? ¿Qué hago con la culpa? ¿Existe una solución?
Claro que sí.
Y se llama Perdón.

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