Hace algunos años Walter, adventista desde su nacimiento (es más, hijo de pastor), conoció a Rosario. Ella no era adventista pero estaba conociendo esta iglesia hace un tiempo. Walter estaba terminando su carrera y pensaba viajar a Estados Unidos para buscar un mejor pasar económico. Pero hubo un picnic que les cambió la vida… a los dos.
Rompieron todos los esquemas y en dos días estaban de novios. Él se graduó y se fue a trabajar a Corrientes. Ella terminó su carrera en Buenos Aires y luego se casaron. Para este entonces ella ya era adventista.
Un año después tuvieron su primer hijo y dos años más tarde el segundo. Todo bien. Hasta que llegó la tragedia. Una mañana Walter pasó por la oficina de su esposa antes de ir a su trabajo. Todavía no había nadie allí. Él iba a arreglar algo y después seguir su camino. Pero no pudo. Un accidente cortó todos sus sueños, y muchos de los de su esposa.
A Rosario de repente se le cambiaron todos los papeles. ¿Qué iba a hacer ahora que estaba viuda? Había algunas cosas que replantearse… como mínimo algunas: ¿Iba a poder mantener a sus hijos con su trabajo? ¿Seguiría viviendo en el mismo lugar o se mudaría para vivir cerca de sus padres? Porque ella vivía donde vivía a causa del trabajo de su marido. ¿Y la religión? ¿Iba a seguir siendo adventista? Toda su vida tuvo otra religión. Ahora que no estaba su esposo podía volver a su antigua creencia.
Rosario pudo mantener a su familia, buscó apoyo en sus padres mudándose cerca de ellos y continuó siendo adventista. Ella no se bautizó para casarse. Lo hizo por convicción. Y con esa convicción crió a sus hijos en el camino del Señor. Todas las noches un cultito, siempre la oración presente en la mesa, todos los sábados a la iglesia, siempre Dios en primer lugar. Ella fue (y es) una mujer virtuosa. Y gracias a su esfuerzo educador sus hijos crecieron como hombres de bien.
Esta breve historia no me la contó un amigo. Esta reseña es mi humilde homenaje a la mejor maestra que tuve: mi mamá.
08 – 10 – 01
lunes, junio 22, 2009
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1 comentario:
Muy sentido... Gracias por compartir esto.
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